Deporte

Cuando me dijeron que no podía seguir corriendo porque tenía una lesión de espalda a nivel lumbar

El médico me sugirió no seguir practicando running porque tenía una lesión de espalda a nivel lumbar. Esto obligó a reinventarme y buscar otros deportes.

Espero que mi experiencia sirva de ayuda a quien pudiera estar pasando por una situación parecida, y se esté sintiendo desesperanzado o desesperanzada, porque tiene que dejar de hacer algo que tanto le apasiona.

Si has leído mi primera entrada de ésta sección, sabrás que llevo un buen tiempo corriendo, si no la has leído por acá te la dejo Preparación para mi primera maraton 42k .

Dolor inhabilitante

Luego de lograr mi meta de correr dos maratones, me vinieron las ganas de hacer trail running, es decir, comenzar a correr en cerros, con muchos desniveles, cada vez más complicado, de noche, de día, etc. Después de uno de los entrenamientos que estaba haciendo para ir mejorando mi resistencia y mi tiempo, para una pronta competición, me pasó la cuenta.

El entrenamiento consistía en subir una pendiente, bastante pronunciada, varias veces. Producto de éste ejercicio, al día siguiente no podía levantarme del dolor de espalda que tenía. Esto me obligó a visitar a un traumatólogo inmediatamente.

Primero me envió a tomarme una radiografía, pero como no quedó muy conforme, me envió a hacerme una resonancia magnética para una evaluación más certera. Él seguramente ya intuía el problema.

Resultó que tenía una lesión de espalda a nivel lumbar. El nombre de ésta patología es: Discopatía Degenerativa severa lumbar, lo cual significa que un disco intervertebral (una especie de amortiguador que separa las vértebras de la columna), está dañado y no cumple su función correctamente. En mi caso éste disco casi no existe. Esto era lo que me producía ese dolor inhabilitante.

Me dijo que no era frecuente en alguien joven. Generalmente ese nivel de desgaste lo podía presentar un varón mayor de 50 años y que hiciera trabajos que significaran un gran esfuerzo físico. También me señaló que el origen de éste tipo de patologías puede ser cualquiera, quizás hasta haber sido congénito. Indicó cambiarme de deporte, hacer natación o bicicleta por ejemplo, pero ningún deporte que involucrara impactos.

Nunca me imaginé que me podía pasar algo así, si correr es tan sano!….pero para mí no lo estaba siendo.

Reinventándome hacia una nueva pasión

Fueron días muy negros, me sentía muy triste por tener que dejar algo que me hacía tan bien, no podía creer que tenía que parar de correr de un día para otro. Correr para mí era mi pasión absoluta, mi terapia, mi salud, mi disciplina, mis días tristes que los mejoraba corriendo, mi canalizador de energía, mis endorfinas, mi antiestrés y mil cosas más. Comencé a averiguar cómo podía mejorar, qué comer, qué tomar y un sinfín de cosas. Pero al final decidí que no podía estar exigiéndole a mi cuerpo hacer algo que lo iba a seguir dañando, por lo que preferí ir en busca de otro deporte. Elegí natación y me reencante.

Para quienes sufren de discopatía, o de alguna lesión de espalda a nivel lumbar, saben que hay días que los dolores son insoportables, y estás obligado a hacer reposo sin poder levantarte de la cama por un par de días, hasta que pase. Pero he logrado sobrellevarlo con muy poco malestar. Nunca he vuelto a sentir ese nivel de dolor, ni tampoco me he visto imposibilitada de realizar mis actividades diarias, y puedo hacer deporte tranquilamente.

Hábitos que me ayudan a manejar el dolor

Bueno, ¿y qué he hecho para sobrellevarlo casi sin dolor?, te lo explico acá:

  1. Comencé a practicar natación, un deporte muy completo en el que descubrí nuevas sensaciones, y el cual es una actividad ideal, porque no provoca un impacto agresivo en las articulaciones.
  2. Reforcé mis músculos abdominales, (lo cual no hacía con regularidad cuando corría). Los músculos abdominales están estrechamente vinculados con la zona lumbar, cuando ésta se encuentra debilitada, aumenta la presión en los discos intervertebrales, por lo tanto, cuando hago ejercicios, aprieto bien mis abdominales y de ésta manera trato de proteger más la zona lumbar de mi espalda.
  3. Volví a retomar las practicas del yoga. El yoga, a nivel físico, ayuda a trabajar la elongación, la flexibilidad y la movilidad del cuerpo; y acompañado con la respiración, te mantiene en el aquí y el ahora (totalmente recomendado).
  1. Y hago meditaciones con regularidad, ese momento en el que trato de tranquilizar la mente de toda la vorágine del día, de la vida, dejando pasar pensamientos, sin quedarme pegada en alguno. Las meditaciones me ayudan a nivel mental y espiritual, siendo un gran aliado en aliviar los dolores. Si no lo has practicado te recomiendo absolutamente que lo hagas.


Retomando la pasión

A pesar que tengo ésta patología que me duele en ciertas ocasiones, lo curioso es que el correr no me produce dolor. Por lo cual volví a buscar información, dónde inclusive, indican que correr sí es bueno para la espalda, (https://www.fisioterapia-online.com/articulos/es-malo-el-running-para-los-problemas-de-espalda), eso sí, siempre atentos a no sobreexigirse.

Por ahora estoy retomando el running, con menor frecuencia e intensidad que antes por supuesto. Lo que nunca dejé, fue de participar en la corrida de San Silvestre los fines de año en mi ciudad (5K), las cuales corro sin complicaciones.

Nunca, después de 7 años de haberme diagnosticado la discopatía, he vuelto a sentir ese nivel de dolor en mi espalda, ese dolor que prácticamente me inmovilizó ese día.

Recuerda que la mente es muy poderosa, y la forma en la que respondemos ante las dificultades, es lo que nos hace diferentes del resto.

Y tú, ¿has pasado por algo parecido?¿Cómo lo superaste?, cuéntame en los comentarios 😉

Gracias por leerme 🙂

Clickea y averigüa cómo fue mi experiencia preparándome a más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, para correr mi 2da maratón.

Autor

hola@elblogdeyoya.com

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